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Sabemos cómo es.
Planeabas practicar tus escalas de blues en todas las tonalidades, tener dominada cada Variación Goldberg del derecho y del revés. Pero olvidaste que te tocaba a ti pasear al perro, o que el primo que nunca te cayó demasiado bien viene a quedarse (¡otra vez!?).
Tu tiempo de práctica es precioso, así que en MusicGurus hemos recopilado las mejores ideas que te mantendrán concentrado, productivo y te ayudarán a salir de los estancamientos en tu forma de tocar.
Si paras cada vez que cometes un error, estás afianzando ese error. En la práctica, estás creando el instinto de parar en ese punto de la pieza, y tendrás que superarlo cuando la interpretes en directo.
En lugar de eso, practica por «marcos». Un marco puede ser cualquier cosa, desde unas pocas notas hasta la pieza entera. Decide qué segmento vas a tocar y llega hasta el final POR CUALQUIER MEDIO.
Aunque destroces la frase tan mal que Beethoven se revuelva para decirle a Chaikovski lo malo que eres.

¿Alguna vez has hecho que el público suspire de placer con ese lick o floritura endiablado que practicaste tanto para incluir? Probablemente ni se dieron cuenta, ¿verdad?
El elemento más evidente de tu forma de tocar para el público es el que más se suele ignorar…
Dedica un tiempo a tocar cosas realmente sencillas, pero concéntrate de verdad en cómo suenan; ¿es consistente? ¿Está controlado? ¿Es apropiado para el estilo de música? No es de extrañar que un sonido único sea lo que los mejores artistas persiguen. Adelántate a ellos afinando tu sonido.
«¿De verdad sueno así?!», dice todo el mundo cuando escucha su voz grabada.
Lo mismo se aplica a tu forma de tocar. Al escucharte, notarás mucho más de lo que percibiste en el momento. Oirás dónde estás desajustando ligeramente el ritmo de esa frase, o cómo podrías articular mejor una melodía.
Grabar ya no es tan difícil como solía ser.

No te obsesiones con la calidad del sonido; graba tu próxima sesión de práctica y escúchala más tarde ese día con un cuaderno. Se te ocurrirán montones de ideas que te harán esforzarte por mejorar en tu siguiente sesión.
No necesitas tener un concierto próximo en el Carnegie Hall para aumentar tu motivación por practicar. Algo tan sencillo como una quedada con un amigo músico servirá igual de bien.
Esto funciona aún mejor si puedes practicar de cara a algo que esté fuera de tu zona de confort: una jam de alta calidad en la que sabes que te van a poner a prueba; una sesión que requiera mucha lectura a primera vista o improvisación (lo que te resulte menos familiar); una jam con amigos en la que solo toques en compases impares.
¡Sobrealimenta tus sesiones de práctica aprovechando el miedo al bochorno y el impulso de impresionar!

No hace falta que te lances a los aspavientos del hard rock, pero cómo te comportas durante la práctica puede ser muy importante.
Si tocas de pie, entonces ponte de pie durante al menos parte de tu sesión de práctica. Los guitarristas y los instrumentistas de cuerda estarán familiarizados con lo mucho más fácil que es pisar las notas estando sentados. Ya hay suficientes cosas que pueden despistarte durante una actuación como para tener además que adaptarte desde tu relajada postura de práctica.
Ve por el otro lado y pónselo más difícil en la práctica. Añade un reto físico, como tocar una pieza mientras te mantienes a la pata coja. Añadir un nuevo contexto físico permite a tu cerebro abrir nuevas vías neuronales que te ayudan a resolver los dilemas más peliagudos de la práctica, y también parecerá mucho más fácil tocar con normalidad cuando llegue la actuación.

Como la música es creativa, pensamos que debería surgir de un modo bohemio, en algún punto entre el primer cóctel del día y el momento en que estrellamos nuestro Rolls Royce contra la piscina.
La verdad es que parte de la disciplina de un entrenamiento puede funcionar bien en la sala de ensayo. Planifica las prácticas, con objetivos en mente para lo que quieres lograr tanto en esa sesión como a más largo plazo.
Cuanto más concretos sean los objetivos, mejor. No te limites a tener el objetivo de «mejorar Wonderwall»; propón trabajar con determinación en perfeccionar el patrón exacto de rasgueo o, mejor aún, propón dejar Wonderwall y aprender algo más original (es broma, es un clásico. ¡Todos juntos ahora…! «Because Maybe…»).
Este es el truco más viejo del manual. Es tan básico que casi no hace falta decirlo. Pero es muy eficaz. Lo número uno que los profesores de música se sorprenden diciendo es: MÁS. DESPACIO.

Empezar despacio hará que predigas y evites los errores antes de cometerlos, como un precog de la práctica. ¡Así que tómatelo con calma en tu próxima sesión de práctica!
Estos trucos ayudan con el cómo practicar; si quieres saber qué practicar, echa un vistazo a lo último de nuestros gurús en la página de cursos.